Hay openings y Openings. Lo cierto es que la carta de presentación de las series es ya un arte en sí mismo. Me imagino el esmero con el que se producen, siempre en el afan de que la serie en cuestión sea un suceso memorable desde el very beginning.
Y creo que habría que dedicarles un libro entero sólo a analizar su calidad artística, el nivel de metáfora y la semiótica que esconden.
No puedo hacer una valoración ordenada de los opening que me han gustado, pero sí recordar someramente aquellos que me han impresionado. Desde el de la inolvidable serie que me volviera a enganchar a ellas y a la que le debo una revisión para ver si envejece con dignidad, A dos metros bajo tierra, tan vinculada a la muerte al grado de convertirla en lo que es, en algo normal. O la de Weeds que en todas las temporadas era el mismo pero que cambiaba la versión de su canción Little boxes, en la última, se atrevieron a versionarla en cada capítulo. No nos olvidemos que la versión original es de Malvina Reynolds y es una crítica a la vida en los suburbios de Estados Unidos y que pareciera más bien que la serie se inspirara en la canción.
El opening de Dexter, que se mantuvo en casi todos los capítulos, y el tema que lo acompaña también es de antología. Cuando empecé a ver la serie, sin tener la más remota idea de su contenido, desde el primer segundo, ya podía imagirnarme que lo que habría a raudales sería sangre y mucha violencia, aunque lo que viera fuera solamente un tío desayunando.
Otro que también es muy elocuente es el de Mad Men. Una alegoría a la publicidad con un hombre que cae al vacío y que sugiere que la vida del protagonista es de todo menos plana. O el de Homeland, una serie que no está entre las mejores, pero cuya entrada ya nos avisa que iremos por muchos e imposibles recovecos.
Lo curioso es que hay series adorables, impresionantes, entrañables pero que curiosamente tienen openings difíciles de apuntar entre lo más recalcable de la serie, tal el caso de Lost.
El opening que me ha llevado a escribir estas lineas porque me ha dejado boquiabierta ha sido el de True Detective, una auténtica joya digna de ser atesorada entre las mejores de su especie. La serie promete desde el primer capítulo, pero su entrada es de tal belleza que dudo que pueda olvidar la agradable sensación que sentí al verla por primera vez. Y creo que si se hiciera un concurso de openings a lo largo de la historia, el premio mayor, necesariamente, debería llevárselo éste...
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